NHCLASICO.COM

Carro de la compra

Su Pedido está actualmente vacío.

Motor Clasico: Home Noticias Ferias Motor Clasico El coche que cambió el mundo

El coche que cambió el mundo

Con el T, Henry Ford creó un imperio económico e hizo cambiar el concepto de vehículo y de fabricación industrial.

El movimiento de las cintas transportadoras para el ensamblaje de las piezas fue idea de Henry...

El 1 de octubre de 1908 la Ford Motor Company de Michigan produjo el primer modelo Ford T, un vehículo de dos plazas, sencillo y popular, que dio un vuelco a la economía empresarial y a la fabricación industrial. Sentó las bases mundiales de la producción en cadena y revolucionó el concepto de movilidad de los ciudadanos, sin importar su clase social.


A Henry Ford y a la compañía que fundó en 1903 se deben los logros sociales y económicos que el Ford T consiguió. Aquel hijo de granjeros irlandeses, nacido en Michigan en 1863, mecánico de profesión y constructor de coches desde muy temprano (con los que llegó a competir), fundó con 40 años su propia compañía. Entre sus socios estaban los hermanos Dodge.

Sus ideas, contrarias a los de éstos con respecto a la fabricación de vehículos económicos, al alcance de las clases medias, obligaron a Henry Ford a luchar para conseguir el dominio de la compañía y llevar a la práctica sus ideas. El éxito no tardó en llegar y lo hizo con el Ford T. Sus logros fueron tales que cinco años después de haber visto la luz el primer Ford T, la fábrica ya producía 25.000 unidades y por un precio de 500 dólares. El T se vendió inicialmente por 850 dólares, alcanzando los 260 dólares en 1924. El final de su historia llegó en 1927, tras haberse fabricado 15 millones de unidades.

 



Volante a la izquierda

El Ford T cambió el concepto de vehículo, tanto en el aspecto técnico como en el de fabricación. Como innovaciones, el Ford T fue el coche que afianzó el volante al lado izquierdo —olvidando la posición aleatoria de los vehículos hasta ese momento—, que incorporó una caja de cambios de fácil manejo, un encendido por magneto, un sistema de lubricación centralizada, un depósito bajo el asiento, un limpiaparabrisas, opcional al principio, así como una aleación ligera en la carrocería, de acero y vanadio.

Esas y otras innovaciones hicieron más fiable, seguro y cómodo el automóvil, pero tan importante fue todo esto como los cambios en la fabricación. El bajo coste del Ford T y su producción masiva se consiguieron gracias a una racionalización de la fabricación de cada una de sus piezas y de la incorporación de las cadenas de montaje. A partir de 1913, los obreros empezaron a montar los vehículos ensamblando las piezas que les llegaban mediante cintas transportadoras; la carrocería se montaba por un lado y el resto por otro, uniéndose ambas partes para el montaje final. A Henry Ford se le atribuye la fabricación de piezas en máquinas para sus cadenas de montaje y la producción en serie, a gran escala.

La optimización de tiempo y recursos, por otra parte, ayudó a abaratar los costes del Ford T, ampliando con ello el mercado, e hizo posible el desarrollo de otros sectores industriales, puesto que el aumento de la producción exigía una mayor demanda de materiales como vidrio, acero y gasolina. También favoreció el desarrollo de la red de infraestructuras viarias y del sector de recambios y accesorios. Las ventas del Ford T lograron que en 1921 el modelo supusiera el 57% de la fabricación mundial de automóviles.

El cambio social
Las divergencias entre los hermanos Dodge y Henry Ford comenzaron cuando el segundo decidió dirigir la producción de la fábrica de Michigan hacia un vehículo asequible para la clase media. Lo cierto es que ni el propio Ford sospechó el enorme cambio que iba a causar ese principio en la sociedad.



Son muchas líneas las que se han escrito sobre este tema y de hecho las opiniones son diversas, pues mientras hay quien opina que Ford fue capaz de dar a los americanos la libertad de acción propia del sueño americano, otros creen que la fabricación del modelo T y el que fuera asequible ayudaron a crear ese sueño americano.

Sea como sea, es innegable que el Ford T sacudió hasta la realidad social de entonces, puesto que su producción acabó con la producción artesanal y con la forma de trabajo de los operarios, al incorporar la fábrica el montaje en serie y a gran escala.

Las ideas de Henry Ford también consiguieron otros logros, desde el punto de vista empresarial. El hecho de dar a sus empleados unos salarios elevados hizo que estos mismos pasaran a ser potenciales clientes del propio Ford T y, en realidad, sus grandes clientes. No menos importante fue la cantidad de coches que se vendieron en poco tiempo y que hicieron que Henry Ford se planteara y llevara a efecto la creación de una red de concesionarios por todo el país.
 

Atencion al cliente

  • Telf.: (+34) 952 33 74 00
  • Fax.: (+34) 952 33 75 04
  • E-mail: nhclasico@navarrohnos.com
  • Website: www.navarrohnos.com